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sábado, 29 de febrero de 2020

Desagravio de la bruja



Tengo dos noticias que daros. Una mala y una buena, como siempre. La mala, es que el túnel carpiano de mi mano derecha reclama su momento de gloria (su hermana, la izquierda, ya lo tuvo hace ocho años), y eso me convierte en guitarrista temporalmente manco –aunque como percusionista aún puedo sujetarme por un rato- con lo que el extraordinario proyecto de La Leyenda de Estós, del que ya os he informado aquí, abre un paréntesis de algunos meses. Todos los implicados en el asunto, una decena de artistas excelsos y temerarios (por aquello de apuntarse a los bombardeos que les propongo), entre músicos, actores, rapsodas, gente de la imagen, etc., me han reiterado su adhesión inquebrantable para rematar la cosa cuando sea posible, que previsiblemente será para finales del próximo verano. Permanezcan atentos a sus pantallas: se comunicará.

Y ahora la noticia buena:


Regresan las Brujas, espectáculo teatral más que original y más que conmovedor, en el que tengo el honor de participar por gentileza del alma mater de la cosa, Cayetana Martínez, hembra alfa de la jauría autodenominada Teatro Perro. Ahí participo como percusionista, de modo que antes de que mi mano derecha se me termine de dormir, contribuyo en la construcción de escenarios sonoros que ayudan a vestir esta peculiar e imaginativa vindicación histórica de la figura de la bruja.

Fotografía del archivo privado de Teratro Perro

Vaya por delante, y desde ya, que sí: es un alegato feminista. Pero no tiene nada de oportunista o de defensa a ultranza de las discriminaciones positivas. Es una reflexión seria entorno a cómo, histórica y reiteradamente, se ha usado el cajón de sastre de “bruja” para deslegitimar a aquellas mujeres que tenían la osadía de salirse de sus roles asignados, enfrentándose a lo que siempre se interpretó como el “orden natural de las cosas”, en donde el poder, la ciencia, el arte, y todo lo no funcional, eran patrimonio exclusivo del sexo masculino. Esa sandez es una de las más obvias cristalizaciones del patriarcado, sandez aún mayor cuyo origen localizo intuitivamente en un pasado remoto en el que mandaba el que daba los porrazos más fuertes. Y eso era todo.

Por más que he buscado, no he encontrado una explicación consensuada de cuándo y cómo se asentó el patriarcado como perspectiva global planetaria. No os engañéis, no es un invento cristiano: asomaros al islam, al hinduismo, a la tradición o ámbito cultural que queráis, y veréis como el modelo básico es idéntico. Pero lo que sí parece aceptado es que no siempre fue así. No es probable que fuera ese el esquema dominante a comienzos del neolítico, al inicio de la civilización de las ciudades asentadas que sustituyeron a los clanes trashumantes de cazadores/recolectores. No: hace diez, ocho, seis mil años, el culto a la madre tierra, a los ciclos lunares, a la fertilidad, otorgaban a la condición femenina un estatus sagrado superior. Pero poco después, y quién sabe porqué, aquello fue pasando a ser algo primero subsidiario, y luego meramente funcional, bajo el argumento supremo de la hegemonía del bíceps. Qué delirio. Cuánto mejor nos habría ido de no haber prescindido del 50% de la inteligencia de la humanidad, reconvertida en poco más que ganado sexual. Y las perdedoras no fueron ellas, fuimos todos, porque a la evidente y flagrante injusticia de impedir que pudieran ser ellas mismas hay que añadirle lo que le cayó a la otra mitad: la obligación de llevar una vida sobreactuada, en la que triunfar era obligatorio y la emotividad y los sentimientos debilidades inaceptables.

Fotografía del archivo privado de Teratro Perro

Tengo intención de colgar pronto una entrada que llevará el poco sutil título de “Soy un puto marciano”. Y lo soy, porque reafirmándome punto por punto en lo que llevo dicho, no soy feminista. Tampoco ecologista, a pesar de llevar toda mi vida trabajando y luchando por la defensa del medio ambiente. Parte de mi marcianidad, supongo. Pero no se debe al simple hecho de mi alergia insuperable a las banderas, sino a que discrepo de forma contundente en las diagnosis y en las estrategias de la mayoría de los “ismos”, empiecen por eco, por femi o por lo que sea. Pero ya le dedicaré la prometida entrada a desenredar mis contradicciones. Ahora toca otra cosa:

OS CONVOCO A UNA SESIÓN SINGULAR DE REHABILITACIÓN DE LAS BRUJAS. Casa de vacas, 06-03-2020, 18,00 h. Entrada libre hasta completar sus 140 butacas.

Fotografía del archivo privado de Teratro Perro

El tema es serio, me temo —o lo celebro, según se mire— por lo que la obra no es precisamente suavecita. Vaya también por delante: no la considero recomendable para gente que no tenga cierta madurez (ponerle edad a eso es difícil, aunque acaso pudiera usarse como referencia ¨…del final de la adolescencia para adelante”), y mejor si se tiene cierto nivel de culturilla clásica. Esto último no es que sea imprescindible, pero dado que algunas de las protagonistas son Casandra, Circe, Sherezade o Virginia Woolf, pues si te suenan Troya, La Odisea, Las Mil y Una Noches o las vanguardias feministas de inicios del siglo pasado, seguro que lo disfrutas más.

Llevo cuarenta años pisando escenarios, aunque haya sido de forma intermitente y sin vivir de ello. Pero recorrido, como que algo, tengo. Y os insisto en que, con pocas obras, me he sentido tan conmovido, tan implicado, tan concernido, tan… de alguna manera valioso, al contribuir a una causa indiscutiblemente noble y justa. Y encima, disfrutando más que un enano, cuando me toca ambientar nada menos que la destrucción de Troya o una fiesta a Dionisos. Último dato: como será de cargada la cosa, de verdad rotunda, sólida y tremenda, que en más de un ensayo termino llorando sobre mis tambores. Y mira que ya me sé la obra…

Allí nos vemos.

Y si no es allí, no os preocupéis, que esto tiene secuelas ya pactadas: permanezcan atentos a sus pantallas…

martes, 31 de diciembre de 2019

Expectativas

FELIZ 2020 A TODO EL MUNDO...!

Lo que sigue es el enlace a lo último que he compuesto: un tema que se llama "Expectativas", por lo que me parece más que adecuado para recibir un nuevo año.


Le atribuyen a Picasso la memorable frase "la inspiración existe; pero te tiene que pillar trabajando". No puedo estar más de acuerdo con ella. Y trabajando en la preparación de La Leyenda de Estós, hace algunas semanas, me vino a ver la idea de la que salió el tema que aquí os ofrezco, como regalo de Navidad.

No me voy a enrollar mucho, pero creo que proceden tres puntualizaciones.

La primera: pido disculpas por lo poquísimo que me asomo/muestro últimamente a este ventanuco/escaparate. Se debe simplemente a que llevo una larga temporada con mucho lio de trabajo y poco margen para sentarme a compartir. La vida es cambio permanente, de modo que tarde o temprano regresarán tiempos en los que disponga de más márgenes para compartir más cosas con todos vosotros.

La segunda va referida a La Leyenda de Estós: he embaucado a un nutrido grupo de excelentes profesionales para que me ayuden a dar forma compartible a algunos proyectos musicales míos antiguos, y singularmente a La Leyenda de Estós y a Saberse Tierra. De ambas, pero sobre todo de la primera, ya he hablado aquí en alguna ocasión, pues se trata de una obra que tiene versión literaria y musical. Ahora andamos con la musical, armando un espectáculo que incorpora imágenes, rapsodas, bailarinas... Algo tirando a brutal, que aún está a medias pero del que ya me siento orgullosísimo. Todavía no está rematado, ya digo, y falta además cerrar dónde lo enseñaremos (habrán de ser teatros, o salas similares; y probablemente varias), pero cuando tenga las cosas más claras no os preocupéis, que lo publicitaré con todas mis fuerzas y todo mi corazón.

Y la tercera: esta composición la grabé con ayuda de mi teléfono. Una chapuza impresentable, lo reconozco. Pero hoy en día esos artilugios, que en realidad son pequeños ordenadores, tienen la calidad suficiente como para dignos apaños; y además, mucha más versatilidad para montar algo de forma prácticamente inmediata (la guitarra eléctrica, que va soleando por encima, está grabada casi según la componía). Pero, claro, un teléfono no deja de ser un teléfono, y casi acabando la grabación de la segunda guitarra me entró una llamada. Se me puso a hervir la sangre... pero era la tercera toma que grababa, la que me parecía más conseguida (hay algunas entradas un pelín desajustadas; pero todas las ideas que se exponen me parecen interesantes), y no estaba dispuesto a dejar de tocar, por mucho que la llamada insistiese. Ya tiraría después de Audacity o de algún otro programa al uso para limpiar la intromisión. Pero antes de hacer nada, y muy contento con el resultado, me puse a compartir lo grabado con algunos allegados, advirtiéndoles de que "al final suena una llamada, que ya limpiaré. Cosas del directo...". Y mi hija Irene me respondió: "¡Ni se te ocurra...! A saber quién o para qué te llamaba; pero teniendo en cuenta que la composición se llama Expectativas, se han marcado un poema ¿Podría haber algo que evoque más nítidamente el concepto de expectativas que una llamada de teléfono...? Obviamente, ahí sigue y seguirá por siempre la llamada en cuestión.

Reitero mis mejores deseos a todos para este año que empieza. Y a llenarlo de cosas dignas de recordar.

Un abrazo,

viernes, 10 de julio de 2015

Ne me quitte pas (versión sorprendente)

Queridos todos, vale ya de tanto pensar y arreglar el mundo. Vamos con un poco de música.

El otro día, 26 de junio de 2015, tuvimos la oportunidad de actuar por primera vez juntos mi maravillosa compañera Isaura Sulz y yo, acompañados por mi buen amigo y mejor percusionista Paul Hench. La cosa tuvo lugar en un local abiertamente recomendable, especialmente si te gusta la cerveza de verdad (fabrican ellos, allí mismo, media docena de variedades que están totalmente de traca), llamado El Taller de Cerveza, en Los Molinos (Madrid).

La actuación al completo fue grabada... pero me temo que demasiado profesionalmente, de modo que su edición está yendo bastante despacio. Pero al menos ya tenemos algún adelanto, que quiero iros enseñando. El vídeo está colgado en youtube (poner "Ne me quitte pas Miguel Ángel Ferradas·, y daréis con él), pero voy a ver si soy capaz de colgar aquí un enlace directo.
Pues eso, lo dicho: que no me dejéis... que aún tengo bastante jugo que soltar, si se me sabe exprimir.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Asimetrío: Para un poco

Algunas de las canciones de Asimetrío proceden de una semilla que alguno de los tres trajo a un ensayo. La puso allí delante, todos empezamos a jugar y se acabó convirtiendo en un tema. Pero otras veces no, como es el caso de esta pieza, "Para un poco". 

Frecuentemente, comenzábamos los ensayos improvisando, dejándonos ir para ver qué salía, escuchándonos los unos a los otros tanto como ejecutando, buscando territorios comunes, comprensión, complicidad. Una de esas veces lo que quiso salir fue algo que nos estaba diciendo a todos que paráramos de correr, que está muy bien eso de la actividad, de implicarse, de tomar partido y actuar. Pero, como con tantas otras cosas, si te dejas llevar por la vorágine corres el riesgo de que al final los árboles no te dejen ver el bosque. Y si no lo ves no puedes saber ni dónde estás, ni hacia dónde vas; y lo más importante: para qué.

De modo que, ese día, engarzamos en el mismo clima y comenzamos a fluir. De mi guitarra brotó -realmente salió de ella más que de mi- un pequeño rif de dos compases, tirando del cual acabó estructurándose, por lógica y casi solo, el tema central de la pieza.

No, esto no es un cuento de hadas, y lo que ahora podéis oír no salió del tirón y a la primera. Necesitó, como todo, de sus dosis de cocina; aunque en este caso fueron pocas. El asunto tampoco lo pedía, dada su sencillez conceptual y formal. Cosa de agradecer, creo yo, para un grupo tan vocacionalmente barroco como nosotros, eso de parir un tema casi zen... aunque los adornitos de unos y otros (los efectos de percusión de Paul, mis armónicos, la trenza de melodías que acabamos ejecutando Neville y yo...), aparentemente lo enreden algo.

La versión colgada en youtube está grabada de una sola toma, tocando los tres a la vez, y no lleva tratamiento ni filtro alguno. La cosa tiene en consecuencia un claro aroma a directo (para serlo del todo, sólo haría falta añadir algunos ruidos de vasos y conversaciones al fondo), con todas sus consecuencias: espontaneidad, frescura, esa cálida -y limitada- imperfección que procede de todo lo hecho a mano...


La foto que acompaña al vídeo es de una amiga, cuya involuntaria colaboración aprovecho para agradecer, y se corresponde al primer día de su vida que escaló. Era una ilusión que siempre había tenido y a la que ya casi había renunciado. Pero no era así, porque la vida sabe cosas que nosotros no sabemos, y ese día por fin escaló su montaña. La foto no es de la cumbre, como sería lo típico y tópico, sino precisamente de antes de empezar a escalar, cosa que me parece mucho más interesante: ahí esta ella, parando un poco, mirando, tomando perspectiva... Solo entonces tiene sentido escalar. 

Disfrutad del caramelito. Y lo dicho; intentad parar un poco, de vez en cuando. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Asimetrio: Pipocando

Más música de Asimetrío. En esta ocasión, una canción que lleva por título Pipocando; título que requiere de cierta aclaración para los luso parlantes, y una explicación completa para el resto.

En portugués pipoca significa palomitas de maíz, y por tanto "pipocar" viene a ser algo así como "hacer lo mismo que hacen las palomitas", que en el momento de dejar de ser semilla de maíz para convertirse en ellas mismas no es otra cosa que saltar de acá para allá, caóticamente y al azar. Contextos donde ese término tiene sentido son, por ejemplo, una fiesta, un mercadillo o cualquiera otra de esas reuniones tumultuosas en donde uno anda saltando sin rumbo de un corrillo a otro. También sería aplicable a situaciones de inquietud, a revoltijos saltarines como un cumpleaños infantil, una desbandada de bichos o de gentes ante un súbito peligro, cosas así.

En el caso concreto de esta canción, a lo que se refiere es simplemente al insomio, fatídica y molesta somatización de quién sabe qué tensiones internas, que afecta tanto al que lo padece como al que intenta dormir a su lado sin conseguirlo, gracias a los permanentes giros y saltos de su compañero, que se pasa la noche... "fazendo o mesmo que faz a pipoca"; esto es, Pipocando.

Tranquilos, que Pipocando, aunque es una alegoría del insomnio, no es una composición angustiosa sino descriptiva. Plantea por ello una idea sencilla, rápida y obsesiva, que regresa una y otra vez,con pequeñas variantes, y entre la que se intercalan episodios balsámicos (ya veréis qué delicia el clarinete de Neville), que son algo así como "por fin, ya caigo, ya me duermo, que gusto, que suave deslizarse..." Pero no: regresa la idea obsesiva, tan sencilla como obstinada, en una especie de bucle irresoluble. Por momentos el cabreo y la tensión crecen, harto ya de dar saltos en la cama, con la percusión emulando el tic-tac del reloj en la mesilla. Luego regresa la sensación de paz, de que por fin me voy, de que estoy durmiéndome... 

Para saber cómo acaba la historia, basta pinchar en siguiente enlace:



Que la disfrutéis.

Y felices sueños...


viernes, 3 de octubre de 2014

Isaura (de nuevo; y ahora, sí)

Hace algunas semanas publiqué aquí mismo una entrada en la que os ofrecía una canción. Una canción de amor, un "caramelo" con el que endulzaros un poco para descansar de las profundidades (Whales Diving, Ghandi), a las que acaso os invite con demasiada frecuencia. Pero por alguna misteriosa razón, el enlace para oír la canción no quiso funcionar, en vista de lo cual he decidido darle forma de vídeo y colgarla en youtube.

Problema resuelto, y aquí os dejo camino seguro para que podáis disfrutar de este bálsamo de canción que lleva por título Isaura.



(Por cierto, ¿a que es preciosa?)

domingo, 28 de septiembre de 2014

Asimetrío: Ghandi

Aquí tenéis otro tema de Asimetrío: Ghandi, una composición original "mía" de la que me siento especialmente orgulloso. Las comillas se deben a que, como ya os comenté en la entrada en la que presentaba al trío, a ninguna de las piezas ejecutadas por el mismo tiene sentido atribuirle un único padre, ya que todas pasaron por la mente y el corazón de los tres, siendo enriquecidas y matizadas hasta alcanzar el estado en el que se presentan.

En el caso de esta canción es además imprescindible mencionar a un cuarto padre: Rodolfo del Fresno, extraordinario guitarrista, todoterreno con alma de rockero y director de la Escuela Municipal de Música de Cercedilla, con el que tuve el honor de tocar (y con éste sí, pisar bastante escenario), durante cerca de una década, coincidiendo con el inicio del milenio. Pues bien, el bueno de Rodolfo me ayudó y mucho definiendo las segundas y terceras lineas melódicas que, en la versión de Asimetrío, ejecuta el teclado de Neville.

 +
Asimetrío y Rodolfo del Fresno: los "padres" de Ghandi

Como podréis comprobar, la entrada/estribillo de esta pieza entrelaza de forma completamente natural tres melodías aparentemente sin nada en común, como si fuese la pesadilla de un compositor barroco. Y luego pasan cosas, y cosas y cosas... episodios celestiales, otros desasosegantes... Sinceramente, creo que es una obra totalmente redonda, dentro de su género.

Luego está lo de su letra. Porque ésta composición la lleva, y pese a que mi rapeado no es que sea lo más sobresaliente del tema -guitarrista, a tus guitarras- la historia que cuenta me parece de hondo calado, por más que el mensaje emplee términos directos nada intelectuales. Así, empieza con un "Yo no tengo la culpa si follas poco", que no es precisamente léxico para todos los públicos.

Lo que se cuenta es un breve pero intenso análisis egoísta del budismo, planteando la no violencia como una opción de crecimiento personal, no por el  bien que ésta genera, sino por el desgaste que evita. No es que sea el ángulo más bonito de esa corriente filosófica, pero sí es una posible perspectiva de la misma. Una perspectiva poliédrica.

El movimiento se demuestra andando y la música sonando, de modo que basta de carrete y vamos con ello: aquí tenéis Ghandi,



Hala, a disfrutarlo. Y como os digo siempre -al margen del caso que me hagáis- ya me contaréis.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Asimetrío: Whales diving

Más música, que no sólo de comerse el coco viven –he dicho viven, no sobreviven- tanto el hombre como la mujer… que no son lo mismo, pero es igual.
Os presento a un trío bastante atípico que tiene por nombre Asimetrío, y que está/estuvo (luego os lo explico), formado por Neville Unwin a los teclados y clarinete; Paul Hench a la batería y percusión; y el que suscribe a las guitarras y percusión. Los tres somos amigos residentes en la sierra, cada cual con su propio recorrido (Neville es inglés de nacimiento, aunque casado con una española y vecino de Santa maría de La Alameda desde hace un montón de años; Paul es natural de EEUU, aunque de origen croata, y tras recorrer parte del mundo lleva viviendo en Cercedilla cosa de dos décadas; y yo… pues soy el pesado que escribe esto), y aunque llevábamos años ya tocando intermitentemente juntos con otras formaciones (sobre todo Paul y yo), acabamos armando el trío entorno al año 2005.

Asimetrío en 2008
La cosa salió sola, por afinidades de gustos e intenciones, y su primera etapa duró siete años, hasta que hace un par de ellos decidimos darnos un descanso. Cosas de la vida: nuevos proyectos de unos y otros, necesidad de atender a otros asuntos, etc. Pero como los tres quedamos encantados del trabajo realizado y de sus posibilidades, no tendría nada de raro que dentro de no mucho arrancara una segunda etapa del trío, al que acaso le sobró asimetría en lo referente a trabajo de puertas adentro/trabajo de puertas a fuera. Vamos que pisamos menos escenario de lo habitual y recomendable, seguramente por culpa de un excesivo perfeccionismo y pudor… ¡Yo con exceso de pudor…! Creo que es la primera vez en mi vida que me ha pasado.
Asimetrío actuando en una fiesta privada, en 2006
Pero, sea como fuere, dejamos razonablemente bien grabado bastante material, prácticamente todo temas nuestros, que partiendo de composiciones originales de alguno de sus miembros (la mayoría de ellas de Neville o mías), adaptábamos y desarrollábamos entre los tres, poniéndolas patas arriba y patas abajo hasta que lo que acababa saliendo era mucho más que la idea de partida. Una gozada de trabajo que os recomiendo, y que requiere de elevadas dosis de complicidad, iniciativa y tolerancia. Un proceso singular que, al tiempo que ensalza tu ego, te lo reajusta a la misma altura que el de tus co-creadores/compinches.
Y de estilos... pues para qué vamos a hablar. Mejor nos oís, y cada cual que deduzca paternidades e influencias y nos circunscriba donde le parezca. Mira, eso podía ser divertido: el que quiera, que cuelgue comentarios sobre lo que opina, lo que puede ser muy esclarecedor, pues seguro que entre los que citan a Oldfied, a Gershwin o a Fripp, aparece alguno hablando de música para videojuegos o del mismísimo Manolo Escobar.
Para arrancar, aquí os dejo un tema especialmente envolvente: Whales diving.
Cerrad los ojos y meteros dentro de los de una ballena. Lleváis un par de minutos en la superficie, tiempo más que suficiente para renovar el aire de vuestros pulmones. Miráis al horizonte, y con un gesto decido e impetuoso os sumergís de nuevo, para coger impulso y saltar hasta elevaros por completo fuera del agua, aprovechando después  la fuerza de la caída para sumergiros en las profundidades…

Que disfrutéis de la zambullida.

Y ya me contaréis…

jueves, 4 de septiembre de 2014

Cuando salí de Urbania

Y después de tanta reflexión sesuda y espesa, un cuentecito fantástico -me refiero al estilo- para desengrasar.

Es algo que escribí finalizando el milenio anterior, una especie de ensoñación de madrugada en la trastienda de un músico. Por cierto, que el personaje central del cuento lo construí sobre la base de mi buen amigo y fantástico músico -y ahora no estoy hablando de estilo- Juan San Martín, al que desde aquí os recomiendo absolutamente. Si algún día veis anunciado que toca en alguna parte (casi siempre será acompañando a algún cantante, guitarrista o pianista del mundo de la bosa, el jazz, etc.), no os lo perdáis.

Bueno, a ello: Cuando salí de Urbania (ese es el nombre del bar en donde nuestro protagonista acaba de tocar cuando empieza la historia)

jueves, 7 de agosto de 2014

Isaura

Vamos con algo más de música; aunque, en este caso, compuesta y grabada en este último milenio. Lo que os dejo aquí es una canción llamada Isaura, homónima de la mujer que amo. Alguien que me ayudó a saber que Brasil es algo más que la inagotable cuna de futbolistas, bellezas y músicos de talento que yo –y muchos de vosotros- suponíamos. Pues no: es eso y muchas más cosas; aunque a ese tipo de asuntos ya volveremos en otro momento.
Por cierto, que en esta grabación colaboró mi entrañable amigo y músico –batería, percusión y lo que le echen- Paul Hesp.

domingo, 3 de agosto de 2014

Versión musical de Los Escritos del Músico

Y para completar la poliédrica perspectiva de Los Escritos del Músico, aquí os dejo una parte considerable de su versión musical. Los que ya hayáis leído la novela, pero no sepáis leer solfeo, es probable que os quedaseis con curiosidad, ante las cuñas en las que aparecen comentarios y fragmentos de pentagrama, como por ejemplo en las páginas 85-86, 95, 123-124, etc. No, como ya avisé, no son dibujitos: es música; y aquí os la cuelgo para vuestro disfrute.
Lo que tenéis es una grabación de la primera de las dos suites, y sus “créditos” son los siguientes:
1.- La pluralidad del yo (0,00 – 4,20)
2.- Reflexiones sobre el origen (4,20 – 9,35)
3.- Urgencia de Leugim (9.35 – 13,25)
5.- El viaje (13,25 – 18,38)
Compuesto e interpretado por Miguel Ángel Ferradas García, entre los años 1.990 y 1.991, utilizando los siguientes instrumentos: Guitarra clásica, guitarra eléctrica, bajo eléctrico, voz, darbuca, tariya, sicuris, cañas, conchas y agua.
En todo caso, me temo que se hace necesario un aviso: la grabación que os ofrezco, de comienzos de los 90, está producida con la tecnología que en aquella época era accesible para el común de los mortales, empleando básicamente una grabadora Fostex de 4 pistas. Por ello, la calidad del sonido no es a la que ahora estamos acostumbrados, aunque a mi entender es perfectamente digna. La ininterrumpida sucesión de nuevos proyectos, que desde siempre me tienen gozosamente enredado, me ha impedido pararme a hacer una reinterpretación y grabación más depurada, cosa hoy en día tan simple. Pero algún día caerá, tiempo al tiempo.

Sin más preámbulos, ahí os dejo la primera parte de la versión musical de Los Escritos del Músico. A disfrutarla.