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lunes, 20 de marzo de 2017

Equilibrio

Todos somos poliedros
La mano que de mañana afianza a tu hijo
es la misma que hará temblar de noche a tu amante.
Mano tendida, regalo.
Mano crispada, amenaza.

Todos somos poliedros.
Boca que besa, que sonríe,
reza, blasfema,
acaricia, desgarra.
Es tu boca,
la misma boca:
máquina perfecta para la entrega o el ataque.

Tu brazo empuja y renuncia,
sujeta y desiste.
Miras y amueblas el mundo.
Miras y fulminas.
Todo eso eres

No te aferres a tu versión más eficaz, a la más consensuada.
El blanco y negro
es el territorio de los mediocres,
la gramática de los cobardes
desbordados por la policromía de la vida.
Porque la alternativa no son los grises,
por más infinita que sea su gama,
sino el malva del crepúsculo y el naranja del amanecer
el verde selva, el blanco nieve, el blanco sábana,
los mil azules de mis ojos cuando te miro y sonrío,
los mil marrones de los tuyos
cuando me devuelves la sonrisa
sabiendo lo que yo apenas sospecho.

Todos somos poliedros,
y el equilibrio
acaso consista tan solo en usar en cada momento

nuestro lado correcto.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Lotería sin premio

Casi siempre sucede lo más probable:
Recoges minúsculos frutos de ímprobos esfuerzos.
Escudriñas su dulzura, injustamente escasa.
Fatigas tu buzón, repleto de sustancias ajenas,
de propuestas equivocadas.
Madrugas día tras día para llegar antes que el sol,
y apenas regresas con lo justo para seguir,
para madrugar mañana
con el gesto torcido.

Casi siempre sucede lo más probable.
Pero, a veces,
una por millón,
Yahvé, Alá, Visnú, Fortuna,
o como más te guste llamarle,
se divierte cargando los dados
y sucede lo improbable,
a lo que llamamos milagro.

Una por millón.
Y a mí, ya me ha pasado tres veces.
Me da menos vergüenza contarlo
que mi cara de imbécil oteando el horizonte,
en busca del cuarto.

Desde mi frustración gratuita, el once de diciembre de 2016,



(Nota: el dios de Estós ha intentado disimular pero le he pillado: casi se le escapa una sonrisa).

Y como con el poema anterior, y por las mismas cuestionables causas, adjunto escaneo del original (sí, es lo que parece: esto lo parí de camio al aeropuerto, y lo escribí allí en servilletas del bar mientras esperaba a mi amor)




sábado, 10 de diciembre de 2016

¿De nuevo, un poema?


Vergüenza de deberes sin hacer,
de tía anciana a la que nunca llamas.
Destemple de zapatos sin calcetines,
de ropa sudada sobre piel de ducha.
Fingida indiferencia que proclama tu culpa.
La culpa,
el sentimiento en el que menos creo
jactándose de su potencia.

Me parapeto tras media sonrisa
y busco un rincón.
Mi infantil artimaña
concentra  aún más los focos:
“¡Cuánto tiempo…! ¿A qué debemos el honor?”
Acorralado y desnudo,
opto por lo que entiendo la verdad:
“Es que todo era tan urgente
que el corazón apenas me ha dolido”
Alguien pregunta:
“¿Ha dicho dolido o sentido?”
El veredicto es un demoledor silencio.
Mientras, al fondo,
el dios de Estós mueve la cabeza.


En mi casa, buscándome, el diez de diciembre de 2016

Nota: el dios de Estós es uno de los personajes principales de un cuento mío (y en realidad, de mi vida), titulado "La Leyenda de Estós", que podéis encontrar en una recopilación de cuentos cuyo título es Desasosiego)
Y ahí os dejo el incunable de mis garabatos, aún calientes. Quién sabe, lo mismo algún día pueden tener interés para alguien.


domingo, 10 de agosto de 2014

Poesía


La poesía es la verdad que somos,
sin sospecharlo y sin que importe.
El idioma definitivo,
el código certero para intercambiar razones
que la razón no alcanza.

Allí donde el corazón…
pero no sólo:
también la raíz de las tripas,
la punta de las alas,
la electricidad de la piel,
los sótanos de los sueños,
el peso específico del recuerdo.

Todo, al fin,
lo que nos hace algo más que barro ingenioso,
más que eficacia y tesón, biología afirmada.

Todo lo que acaso sí sea algo
capaz de hacer tambalearse al azar,
reivindicación del Ser como hermosura,
quimera al menos respetable,
opción posible
hipótesis bien argumentada de algún indescifrable -pero cierto-
sentido.

Si fuera que algo es por algo,
sólo podríamos saber de ello,
y contárnoslo,
 en poesía.


(en algún rincón de la Maragatería, acabado septiembre de 2011)